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Interesante el debate del sueño romantico, la revolución, el milagro o La Bourgogne. Dos mundos, pareciera que ambos existen. Me pregunto a cual pertenezco, puedo encontrar pathos en ambos, puedo reconocerme, emocionarme con la lucha, con el cambio, con las soluciones inyectables del socialismo, pero fluyo leyendo a Tolstoi, Dickens o Poe, porque no Borges, busco aromas, paisajes, arquitectura, momuntos a los dioses, a la eternidad. Me conecto con el infinito y se que me pierdo en el presente. La verdad no me aflije.
Tampoco discrimino a ninguno, me lo enseño mi apellido, tolerar, aceptar. Tengo amigos, personas con las que me abrazo, me abracé profundamente en el amor, hermanos; ambos pertenecen a mundos distintos, bandos. Yo libriano, barroco y romantico, protestante judio sigo caminando junto a ellos, proyectando.
